Por qué los mezcladores-decantadores dominan la recuperación de metales
El mezclador-decantador domina la recuperación de metales porque es indulgente justo donde la planta no lo es: tolera sólidos en suspensión, admite variaciones de caudal, permite muestrear cada etapa en una caja abierta y se escala por geometría, con herramientas que el equipo de mantenimiento ya tiene. La eficiencia por etapa del 80–95 % es rutina; los circuitos de cobre trabajan en E1S2 o E2S2; y el coste de operación se concentra en las pérdidas de orgánico, con un objetivo de arrastre por debajo de 10–50 ppm en el refinado.
Por qué rinde y por qué perdona
La mezcla intensa acerca las fases y la decantación controlada las separa, de modo que cada etapa se puede optimizar por separado. En una sola etapa se supera habitualmente el 90 % de extracción, y la configuración en varias etapas permite recuperaciones casi completas incluso con alimentaciones complejas. Esa misma separación física hace posible ver la interfase, corregir la relación de fases y detectar crud sin instrumentación adicional.
Frente a columnas y contactores centrífugos
La columna ocupa menos planta y encierra el proceso, pero es sensible a la inundación y al canalizado, y su eficiencia depende de internos que se ensucian. El contactor centrífugo gana en tiempo de residencia y compacidad, y pierde en tolerancia a sólidos. El mezclador-decantador es más voluminoso y maneja un inventario de disolvente mayor, pero su comportamiento hidrodinámico cambia poco al crecer de la caja de laboratorio a la de planta.
Estructura de coste de un circuito en marcha
- Pérdidas de orgánico: evaporación de diluyente, arrastre en el refinado y crud que retiene extractante.
- Potencia de agitación y reposición de reactivo: menores en comparación.
- Mano de obra y mantenimiento: bajos, con pocas piezas móviles.
Por eso la medición de arrastre pertenece a la rutina diaria y el tratamiento de crud debe recuperar orgánico, no descartarlo. Un circuito que mide arrastre cada turno detecta una fuga de extractante antes de que aparezca en la factura.
Diseño de etapas según el sistema
El cobre se resuelve con una o dos etapas de extracción y una o dos de reextracción, más lavado. El níquel y el cobalto suelen pedir 5–8 etapas de extracción; las tierras raras, más. El número sale de la isoterma y de la recuperación objetivo; la caja solo tiene que entregar cada etapa por encima del 85 %.
Conclusión: el mezclador-decantador no es la opción más compacta, es la más previsible. En recuperación de metales, esa previsibilidad vale más que cualquier dato de catálogo.