El cloruro, la temperatura y los oxidantes deciden el material en contacto con el fluido, y el salto de costo entre 316L, dúplex, titanio y termoplásticos es pronunciado. Estos artículos dan los límites prácticos, el modo de falla que debe esperarse al superarlos y los accesorios que suelen gotear antes que el propio recipiente.
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Qué resuelve esta sección
Esta sección no es un catálogo de aleaciones. Es un conjunto de criterios para decidir, con los datos de operación sobre la mesa, qué material debe quedar en contacto con el licor: aleación, polímero o revestimiento. Cada artículo parte de una variable que se puede medir —cloruro, temperatura, ácido libre o potencial de oxidación— y muestra dónde termina el rango seguro, qué falla primero cuando se cruza ese límite y qué se puede inspeccionar antes de que la falla se vuelva invisible.
El orden de lectura
- Fisuración por corrosión bajo tensión (SCC): por qué el acero inoxidable falla sin perder peso. Es una falla por fisuración con pérdida de metal casi nula, de modo que la inspección habitual no la ve; temperatura, tensión y cloruro fijan el riesgo en conjunto.
- Juntas, sellos y válvulas: dónde empieza en realidad la mayoría de las fugas. El recipiente suele estar bien y los accesorios mal: hay un par de materiales práctico para cada servicio y tres uniones que fallan más que el resto.
- PP, PE o PVDF: cómo elegir un termoplástico para servicio ácido. El polipropileno es la opción por defecto, el polietileno la económica y el PVDF el que sobrevive al calor y a los oxidantes; la temperatura fija el techo.
- 316L, dúplex o titanio: cómo elegir acero para licores con cloruro. La concentración de cloruro y la temperatura deciden la aleación, y el escalón de costo entre una opción y la siguiente es grande.
Las tres variables que deciden
Antes de comparar cotizaciones conviene fijar tres números: la concentración de cloruro del licor, la temperatura de operación y la presencia de oxidantes. Por debajo del límite de cloruro, el 316L trabaja bien y es la alternativa más económica; por encima de ese límite entran el dúplex o el titanio, con un salto de costo que cambia el proyecto. Cuando al cloruro se suman calor y oxidantes, el termoplástico que aguanta es el PVDF, y la temperatura del servicio pasa a ser el criterio que ordena la decisión. Ninguna de las tres variables sirve por separado: un mismo acero puede durar años a baja temperatura y fallar en meses si el licor se calienta.
Dónde empieza la fuga
En planta, la mayor parte de las fugas no nace en el cuerpo del recipiente sino en las uniones: bridas, empaquetaduras, sellos de eje y válvulas. Por eso conviene elegir el par de materiales de cada unión con el mismo criterio que la virola, y revisar las tres uniones que fallan con más frecuencia antes de la puesta en marcha. Es un trabajo barato comparado con una parada no programada.
Qué enviar para una respuesta útil
Si el caso no está cubierto, envíe los datos de operación: concentración de cloruro, temperatura, ácido libre y presencia de oxidantes, junto con el equipo y el punto del proceso donde aparece el problema. Con eso se responde al caso concreto y no a una generalidad, y la respuesta suele llegar en un día hábil. Los demás criterios de proceso están reunidos en el centro de conocimiento.