El níquel llega a la hidrometalurgia por dos puertas muy distintas: laterita, con lixiviación a presión o atmosférica en medio sulfúrico, y sulfuros, con separación fina de cobre y cobalto. La diferencia decide el material y el tipo de contactor antes que el caudal.
Ruta típica
- Lixiviación de laterita en autoclave (HPAL) o atmosférica, con control de acidez libre y de hierro en solución.
- Neutralización y separación sólido-líquido; el lavado en contracorriente recupera el níquel del residuo.
- Extracción por disolvente para separar níquel de cobalto, manganeso y magnesio, o precipitación de MHP.
- Electroobtención de níquel o cristalización de sulfato según el producto objetivo.
Equipos que encajan
- Autoclave de lixiviación a presión para fijar temperatura, presión de oxígeno y acidez libre.
- Tren de lixiviación CSTR de tres etapas para cinéticas lentas con residencia controlada.
- Mezclador-sedimentador piloto y extractor centrífugo anular para la separación Ni/Co.
- Unidad de evaporación y cristalización MVR para concentrar el licor antes de cristalizar sulfato.
Puntos críticos de selección
- La separación Ni/Co exige muchas más etapas que una extracción de cobre: dimensione el tren por etapas y por relación O/A simultáneamente.
- El magnesio y el manganeso se coextraen con facilidad; el lavado de orgánico es una etapa de proceso, no un accesorio.
- En medio cloruro, el titanio y el PTFE dejan de ser opcionales; el 316L no es aceptable.
Envíe la composición de la alimentación, la relación Ni/Co y el producto final deseado, y definimos la ruta y el número de etapas.